La primera noche en su cuarto…


Cuando tienes un hijo, una de las cosas que más te preocupa es la calidad de su desarrollo. Te preocupa que no cometa tus mismos errores, que sea inteligente, amigable, educado, y sobre todo que sea independiente, en definitiva, una de las cosas en las que siempre he querido enfocarme, porque pienso que en la medida en que Sofía aprenda a desenvolverse por sí sola, su evolución será mucho más exitosa y su vida será mucho más fácil. 

Los textos hablan de lo importante que es este factor, sobre todo porque de cualquier manera en algún momento deberán dejar el nido para volar con sus propias alas, y si los enseñamos muy tarde les puede costar mucho más.

Pienso que es una cuestión de “feeling” la decisión de cuando independizarse, pero a veces hay que tener un poco de cuidado de que el corazón te haga flaquear. Mucho lo pensamos, y convenimos (mamá y yo) en que trataríamos siempre de acostumbrar a Sofi a dormir en su corral independiente de la cama de papá y mamá para que al momento de ocupar definitivamente su cuarto no sea traumático. Sin embargo, por un tema de comodidad decidimos esperar hasta tanto la bebé lograra dormir toda la noche varias noches seguidas, “esa sería la señal para dar el gran paso”. 

Luego de una semana logrando la anhelada noche entera de sueño ininterrumpido, y justo al cumplir sus 3 meses de vida, decidimos “probar”. 

Cumplimos su rutina de alimentación, y aunque no se había despertado a la hora correspondiente, decidimos darle de comer para asegurarnos de que estaría satisfecha toda la noche, y después a la cama, por primera vez en su cuarto, con todos sus juguetes y ya, solita sin nosotros. 

Ella ni se enteró de que en su antigua habitación, quedaron papá y mamá con una sensación de vacío indescriptible, por primera vez luego de 3 meses con un maravilloso huésped respirando, soñando, llenando de calor parte del espacio que alguna vez fue sólo nuestro y que en tan poco tiempo nos acostumbramos demasiado a su presencia. 

“Jamás imaginé que algo que antes veía con tanta ligereza haya sido un proceso tan natural y feliz para ella, y tan difícil para nosotros.”

Estuve “literalmente” toda la noche revisando la pantalla del monitor de bebé, que al fin y al cabo era lo más cerca que podía estar de ella, y confieso: cada vez que lo revisaba en el fondo quería que estuviese llorando para ir a buscarla de inmediato; y no, la imagen era siempre la misma, plácidamente dormida. 

¡Que duro! Resultó ser mucho más difícil para nosotros acostumbrarnos a su ausencia dentro del cuarto, que para ella entender que donde estaba era su lugar, el que papá y mamá habían dispuesto para ella desde antes de nacer, lo que me lleva a la reflexión de que en definitiva, quienes tienen que luchar por no dejarse llevar siempre por las emociones somos nosotros, que el sentimiento de culpa es algo con lo que debemos lidiar, manejar, entendiendo que hay decisiones que por mucho que nos cueste, a mediano y largo plazo significarán mucho en el desarrollo de nuestro bebé y ese es el regalo más preciado que como padres le podemos brindar. 

Los bebés siempre están buscando explorar nuevas sensaciones, y se adaptan más rápido de lo que creemos o “queremos”, y entre más pequeños se acostumbren a ser libres e independientes, será más fácil su adaptación al mundo. 

#TipSofía logramos que se durmiera tranquila toda la noche alimentándola con fórmula en el último tetero, esta mezcla es mucho más pesada y menos digerible que la leche materna y le mantiene su pancita llena toda la noche sin problema. 


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